Es menuda y con unos enormes ojos azul verdoso, casi aguamarina, que imprimen cierta dulzura a su rostro. Un rostro sonriente y dispuesto a las risa. Pero lo cierto es que ese aspecto tierno esconde a una rockera de los pies a la cabeza, con una fuerza increíble, y que no teme sudar sobre el escenario con tal de ofrecer un directo epatante.
Stacie Collins aterrizaba con su banda en la Mardigras y se prestaba a charlar con nosotros justo antes de una prueba de sonido que dió pie a un directo potente, de esos que te obligan a bailar aunque no quieras.
La cantante, que navega con soltura entre el country, el blues, el rock y el flok americano, no tuvo reparos en confesarse ante las cámaras: su trabajo con Dan Baird (un auténtico mito del rock), su maestría con la armónica, lo duro y lo divertido a la vez de las giras, y la evolución de su música después de tres discos y miles de directos a sus espaldas. No rechaza ninguna pregunta, y hasta desentraña los secretos de su tierra, Nashville, a la hora de analizar su sonido.
Termina la entrevista y sonríe, invitándonos a disfrutar de su directo. Asegura que no habría llegado nunca a ser lo que es sobre el escenario sin su marido, Al Collins (Jason & the Scorches), que la acompaña esta noche, como siempre, al bajo… habrá que darle las gracias, entonces. No todos los días el rock se te mete en los huesos de esta forma. Un espectáculo increíble y un sonido auténtico. Como pocos.
Imagen: Pablo Rodríguez
Texto: María Nieto Díaz


