Antes de nada darle mi más sincero pésame a Jesús Franco, por que hace tan sólo dos meses ha perdido a su alma gemela.
Lina Romay lo fue todo para Franco, musa, amante y mujer. Para los aficionados al terror más nauseabundo, al destape más desenfrenado y a la serie Z más auténtica, Lina Romay también lo fue todo. Fue la actriz que mejor supo interpretar los deseos más oscuros de Franco y esa nueva generación de directores españoles sedientos de sangre y sexo.
Su total falta de pudor, su valentía interpretativa y su carencia de perjuicios hicieron de ella algo más que una simple actriz del destape. Y así sobrevivió a los 70, a los 80, a los 90 y en el nuevo milenio tampoco paró de trabajar, casi siempre a las ordenes de su amado. Ha actuado en 119 películas, teniendo años tan prolíficos como 1986 donde participó en 13 films.
Nunca la olvidaré en una genial escena de “El fontanero, su mujer y otras cosas de meter”, en la que tras quedarse insatisfecha sexualmente, debido a la eyaculación precoz de dicho fontanero, decide rematar la faena pegando un desatascador en el suelo y masturbándose con el como lo más normal del mundo. Sin duda uno de los grandes momentos de la historia del cine español.
ADVERTENCIA: Este vídeo contiene imágenes explícitamente sexuales.
Además, Lina Romay también es directora, hizo doce películas, algunas con títulos tan sugerentes como “Falo Crest”, “Para las nenas, leche calentita” o “Entre pitos anda el juego”.
Pocas mujeres en nuestro país han tenido una carrera tan prolífica y a la vez tan menospreciada. Su muerte fue ignorada por los grandes medios de comunicación a la vez que recordaban hasta la saciedad a un actor tan intrascendente como Pepe Rubio.
Pero bueno, afortunadamente al tío Jess le reconocieron su carrera con un Goya honorífico hace cuatro años. Fue muy emotivo cuando llegó a recoger el premio, de manos de Santiago Segura, en su silla de ruedas empujada por Lina. Fue un bonito e inesperado reconocimiento para un director más querido fuera de España. Un Goya que el bueno de Jess no dudó en compartir con su musa.
Pobre Jess Franco, a sus 82 años debe de ser muy duro perder a la persona con la que has convivido y trabajado los últimos 35 años. Recordar lo que le pasó a Giulietta Masina cuando se quedó viuda de Fellini, que en menos de cinco meses murió, se supone que de cáncer, pero todos saben que fue de tristeza. Esperemos que éste no sea el caso de Franco y que aún le quede mucha energía que derrochar y muchos bodrios que rodar.


