Ir ganando y que te empaten en el último minuto duele. Claro que sí. Pero hay que ser justos y reconocer que el Valladolid cuajó en Riazor una actuación que le hacía merecedor de llevarse algo de su visita a Coruña. El Dépor, plagado de bajas, acusó las ausencias en creación y contención y aunque se adelantó en el marcador, no mandó en la cancha.
Primero y segundo clasificado de la Categoría de Plata del fútbol español medían fuerzas con el punto de mira ajustado en dar el salto a la élite. Dépor y Valladolid se jugaban algo más que tres puntos en la recta final de una temporada en la que ambas escuadras sueñan con regresar a Primera.
La grada se engalanó con un mosaico para caldear el ambiente. Los más de 35.000 aficionados que llenaron Riazor, vistieron, más que nunca, de blanquiazul los asientos levantando cartulinas con esos colores para recibir a su Dépor. Con ausencias como las de Aranzubia, Salomao, Rochela, Colotto, Aythami y sobre todo Bruno Gama, los blanquiazules no mostraron su mejor juego.
EL DÉPOR SE ADELANTA
En el minuto 26 Zé Castro envió un pase largo hacia Lassad que, ladeado a la izquierda del área obligó al meta pucelano a cometer penalti y recibir una cartulina amarilla. La pena máxima la transformó en gol Andrés Guardado, poniendo a los blanquiazules por delante en el electrónico, pese a carecer del empuje ofensivos y la seriedad en la contención de otras jornadas.
En este Dépor diezmado, Borja y Zé Castro resolvieron dignamente su papel como pareja de centrales. Aunque el primero sufrió en la primera parte con el juez de línea que una y otra vez se tragó fueras de juego dando alas a los visitantes. Morel, una vez más, derrochó esfuerzo y ganas. Guardado no pudo hacer mucho más y acabó pidiendo el cambio lesionado. La banda de Saúl no existió y el centro del campo no supo contener, aguantar la posesión y repartir juego como otras veces, lo cual se acabó pagando en forma de control de los pucelanos. El cuadro de Miroslav Djukic mandó sobre el tepe de Riazor la mayor parte del encuentro
Germán Lux confirmó, con su magnífica actuación bajo palos, que aún en ausencia de un seguro de vida como Aranzubia, el Deportivo tiene su portería muy bien cubierta. De camino el cancerbero, el mejor de los locales, le mostró a algún compañero que se puede dar un altísimo nivel, incluso con falta de minutos y ritmo de juego. Fue ejemplo de que la valía y las ganas de jugar se demuestran en el campo con hechos y no en las redes sociales con palabras. Sí, hablo de Saúl, que estuvo perdido, sin acierto pese a las ocasiones que le habilitaron compañeros como Guardado y que dejó claro por qué no juega habitualmente. En boca cerrada, no entran moscas. En la punta de ataque Lassad, una vez más, estuvo errático, fallón y lento.
El peligro a balón parado de los vallisoletanos metía el miedo en el cuerpo una y otra vez a una grada que, como siempre esta temporada, se puso la camiseta de jugador número 12 y constituyó un punto de apoyo a favor de los locales. Cuánta verdad entraña el grito: “Esta hinchada nunca se rinde”. La afición deportivista no baja los brazos ni cuando pintan bastos.
Los blanquiazules renunciaron al ataque y se quedaron en su campo, empeñándose en buscar camino por un centro del campo, esta vez sin grandes ideas, y olvidándose de abrir espacios hacia las bandas. Avanzada la segunda mitad, Alex Bertantiños y Xisco dispusieron de sendas ocasiones ante el marco rival, pero no supieron definir.
En la jugada final del choque, ya en tiempo añadido y dentro del último minuto del partido, el centro del campo deportivista optó por enviar un pase largo a la izquierda en lugar de agotar el tiempo exprimiendo la posesión. La consecuencia de arriesgar fue perder el esférico y ceder el balón al Valladolid que sacó petróleo de su última oportunidad. El angoleño Manucho anotó el 1-1 y sentenció un empate de puntos entre el líder de Segunda y su inmediato perseguidor.
No le faltó razón al técnico deportivista, José Luis Oltra, cuando afirmó en sala de prensa que el punto conseguido “es mucho mejor para el Deportivo que para el Valladolid. No tanto en la forma de lograrlo, sino por el valor que tiene para ambos”.
RC DEPORTIVO: Lux; Laure, Borja, Zé Castro, Morel; Bergantiños, Domínguez; Saúl (Pablo Álvarez, 20’), Valerón, Guardado (Ayoze, 33’); Lassad (Xisco, 27’).
REAL VALLADOLID: Jaime; Balenziaga, Jesús, Marc, Peña; Álvaro Rubio Víctor Pérez; Nauzet, Óscar, Jofre (Bueno, 23’) y Javi Guerra (Manucho, 31’).
GOLES: 1-0, Guardado (penalti, 23’), 1-1, Manucho (93’).
INCIDENCIAS: Lleno en Riazor. El público recibió al equipo con un mosaico que cubrió la grada de bandas blancas y azules.
Texto: Silvia Carregal
Imagen: Sabela Moscoso





