El Dépor y A Coruña, sentimiento de Primera

Ya está. Objetivo cumplido. Costó, pero se logró. En una temporada llena de récords de cifras  el Dépor consiguió su principal meta: el ascenso a Primera División.

Tal y como dijo Valerón, el primer paso del camino de este ascenso se dio 370 días antes. Fue cuando hace algo más de un año la afición deportivista se quedó firme, en  su sitio en la grada de Riazor, con los brazos en alto y aplaudiendo a una plantilla que acababa de certificar su descenso ante el fatídico Valencia. Aquella tarde, plantilla y afición, condenadas ambas a vagar durante una temporada por el averno de Segunda, se hicieron una promesa a golpe de VOLTAREMOS. Y aquí estamos un año después confirmando que los del norte somos gente de palabra por que y que VOLTAMOS.


2-1 ANTE EL HUESCA, XISCO Y LA GLORIA

Un poco más y la crónica del partido que supuso el ascenso para el Dépor  me la apuntan en el debe de mi balance como lectores de Coruña en directo, pero todo llega. A toro pasado de la fiesta de varias jornadas que se ha vivido en A Coruña contarles ese partido no tiene mucho sentido, pero resulta que la crónica de este ascenso va más allá de ese choque y su 2-1.

Ante el Huesca el Dépor solo necesitaba un triunfo para hacerse merecedor de subir a la máxima categoría. Pero tal y como ha venido pasando a lo largo de esta temporada, costó  sumarlo. Para empezar el primer gol fue visitante. Lo anotó en el minuto 33 Núñez tras superar en carrera a los zagueros deportivistas y ganarle la partida en el uno contra uno a Aranzubia. La primera, en la frente. 


Tocaba remontar. Riki obtuvo el premio del gol después de varias intentonas fracasadas de perforar puerta. Fue cinco minutos antes del descanso. Bruno Gama  envió el balón a banda hacia Morel cuyo centro aprovechó el de Aranjuez para anotar el 1-1.

Pasaban los minutos y en Riazor medraba la inquietud al saber que Celta  y Valladolid  (aspirantes al ascenso) vencían en sus respectivos cruces. El Dépor dependía de sí mismo, pero los resultados no ayudaban.

Los minutos se sucedían y los blanquiazules no pasaban del empate. Es entonces cuando una se da cuenta de que, si bien es una verdad como un templo eso de que esta hinchada nunca se rinde, también lo es que de vez en cuando, entre cántico y cántico, sí murmura y le da a la cabeza en señal de desaprobación.

Mediada la segunda mitad, y al poco de saltar al campo, por fin Xisco lograría el gol del retorno (2-1). De ahí al pitido final del árbitro los corazones blanquiazules estuvieron en un puño.

 

 

 


FICHA TÉCNICA


2.- RC DEPORTIVO:
Aranzubia; Manuel Pablo, Colotto, Aythami, Morel; Bruno Gama (Laure; min.89), Álex Bergantiños, Juan Domínguez, Guardado; Lassad (Xisco; min.67) y Riki (Borja; min.74).
1.- HUESCA: Luis García; Rafael Sastre, Corona, Luis Helguera, Llamas (Tariq; min.86); Núñez, Lluís Sastre, Lázaro (Mario Rosas; min.83), Omar; Jorge Larena (Molina; min.65) y Roberto.
GOLES: 0-1; min.33, Núñez. 1-1; min.40, Riki. 2-1; min.70, Xisco.
ÁRBITRO: Arias López, del colegio cántabro. Amonestó con amarilla a Colotto (53’) y Xisco (70’) en el Deportivo, así como a Omar (63’) y Roberto Sastre (72’), en el Huesca.

 

EL ÉXTASIS DEPORTIVISTA

Sonó el silbato del colegiado cántabro Arias López  y se abrió la espita del júbilo. “Vivir na Coruña, qué bonito é…” y alegría en los corazones.

Llegó el tiempo de hincar rodillas en tierra, alzar los brazos al cielo y vaciarse de tensión; la oportunidad de dar rienda suelta a las lágrimas y a la ilusión contenida, a la risa floja y a la carcajada. Fue el momento de dar vueltas de honor a un Estadio de Riazor lleno hasta la bandera y entregado a sus héroes. Llegó la ocasión de sacar los vástagos en brazos para que vivan en primera persona un momento único en del que sus padres fueron protagonistas.

 

 

El tepe herculino desbordó alegría. Los seguidores blanquiazules respetaron la petición de que no se invadiese el terreno de juego y así la gran familia deportivista pudo fundirse en un festejo deseado y merecido. Los recogepelotas, banderolas de los Blues en mano, acompañaron en el jolgorio a una plantilla que botó, cantó, lloró, manteó, bailó y, en definitiva, celebró con una afición que ha sido tan merecedora del ascenso que era imposible no regalárselo. El delirio.

Colotto, pendiente de su renovación, se acercó a saludar a los Riazor Blues en un gesto que la grada interpretó como una despedida y al que respondió cantando al unísono: “¡Colotto quédate!”.

Andrés Guardado no se separó de su cámara y grabó cada detalle. Los canarios, Manuel Pablo, Aythami, Ayoze y Valerón se olvidaron del pleito insular y la rivalidad entre islas y se envolvieron en su enseña canaria para girar y girar alrededor del campo cantando al son de Queen y su We are the champions 

La juerga duró más de una hora sobre el terreno de juego y tuvo continuidad fuera del Estadio en diversos escenarios de la ciudad herculina. Sobró la música a través de la megafonía, que ahogó los cánticos de la hinchada. Cierto es que la selección musical no pudo ser más fiestera y verbenera. El hilo musical era propicio para animar el cotarro, pero es que ya estaba jaleado de por sí, por eso sobraba. Con todo,  como es tiempo de celebraciones y nos permitió ver a Bodipo erigiéndose como maestro de ceremonias manejando al plantel a golpe de Follow de leader, no nos vamos a quejar…

 

 

Fuera de Riazor estaban aparcados dos autobuses descapotables que llevaban días decorados para la ocasión aguardando el momento en el que se certificase el ascenso y la excitación desatase la fiesta. Los buses partieron del Estadio, tomaron Rubine y Juan Flórez, para llegar hasta una fuente de Cuatro Caminos absolutamente abarrotada. En la plaza no entraba un alfiler, dicen los que saben de esto de contar multitudes que había incluso más gente que cuando el Dépor ganó la Liga 1999-2000, así que lograr que el vehículo pasease a la escuadra blanquiazul ante sus aficionados, rotos esta vez de gozo, fue todo un mérito.


LA TORRE DE HÉRCULES, ANTORCHA DEL DEPORTIVISMO

Ya de madrugada, el autobús deportivista  hizo la parada más emotiva. El broche final fue de los Riazor Blues . La afición más joven y entregada montó su performance particular a los pies de la Torre de Hércules. El camino al faro Patrimonio de la Humanidad, símbolo de A Coruña, se iluminó con centenares de bengalas que custodiaron el ascenso del bus deportivista hasta los pies de esta linterna del Atlántico. Las imágenes de esa parte del recorrido ponen los pelos de punta. Realmente impresionan.

VÍDEO DE LOS BLUES EN LA TORRE

 

VISTA DEL TIFO DESDE LEJOS

 


 

 

Si en el anterior ascenso se dijo que el incendio en la cubierta de Preferencia había “quemado el meigallo”, los Riazor Blues hicieron de esta guisa su quema particular del mal fario. Un pasillo de antorchas que además de servir de homenaje al club de sus amores, ilumina su retorno a Primera.

En fin… que tal y como reza la canción Coruña entera, se fue de borrachera. La ocasión lo merecía.
Al día siguiente la resaca del jolgorio no impidió que continuase la fiesta. Hubo visita del plantel al patrocinador, Estrella Galicia, que por cierto, surtió de material los festejos blanquiazules. Se realizó una ofrenda a la patrona de la ciudad, la Virgen del Rosario en la Iglesia de Santo Domingo, ubicada en el casco histórico coruñés.

Posteriormente se acudió al Palacio Municipal de María Pita para ser recibidos por la corporación, pero sobre todo por una plaza mayor repleta de incondicionales.

 

 

La plantilla se dio un nuevo baño de masas. Salieron al balcón los jugadores y el delirio volvió a las gargantas. Uno por uno compartieron, micro en mano, su alegría con la afición, rematando cada uno su speech con un cántico de los que la grada les regalaba cada jornada. Sonaron Deportivo allez!, El día que me muera, Esta hinchada nunca se rinde…  y por supuesto el grito de guerra deportivista por antonomasia: FORZA DÉPOR. Se libraron de micrófono pocos deportistas, fue el caso Rochela, Seoane o Pablo Álvarez. A la cita faltó Andrés Guardado, que ya anunció su fichaje por el Valencia.

 

 

 

Al final de fiesta se sumó el HC Coinasa Liceo  que acababa de aterrizar en A Coruña tras proclamarse, por segundo año consecutivo, campeón de Europa de hockey sobre patines. Y es que en Marineda estos días la celebración tiende al infinito.

 

 


NOS VEMOS EN PRIMERA

A golpe de tanto éxito deportivo, A Coruña estalló en un júbilo que se ha comparado con el que la ciudad vivió cuando allá por el 2000 el Dépor se proclamó campeón de Liga. Una de esas efemérides que se guardan en la memoria colectiva, ya saben…cómo me voy a olvidar….
Un año en el infierno es castigo suficiente, para los errores cometidos en el pasado. Nunca un descenso supuso tanto impulso para un club. La carrerilla que ha tomado la entidad blanquiazul le llevó cimentar la base de una masa social que es la que realmente convierte a los equipos en algo más que un club y los transforma en UN SENTIMIENTO, en esta caso DE PRIMERA.

 

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Texto: Silvia Carregal

Imágenes: Sabela Moscoso

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