Los incendios forestales continúan devastando Galicia este verano, con alrededor de 11.000 hectáreas calcinadas hasta el momento. La situación es especialmente grave en la provincia de Ourense, donde se han registrado unos 8.000 hectáreas afectadas por las llamas, sin contar las áreas ya extinguidas.
La Consellería do Medio Rural ha comunicado que solo se están contabilizando los incendios de más de 20 hectáreas, lo que eleva la cifra total de hectáreas quemadas en lo que va de temporada. En particular, el incendio en Chandrexa de Queixa ha arrasado 4.500 hectáreas, convirtiéndose en el peor incendio del año en Galicia. Otro gran incendio forestal en la misma zona ha consumido 500 hectáreas en la parroquia de Parafita.
En el municipio de Maceda, la parroquia de Santiso ha sido afectada por un incendio de 1.700 hectáreas, obligando a la evacuación de residentes en A Palela. Además, varios municipios como Oímbra, A Mezquita y Dozón han sufrido incendios que han provocado heridas en bomberos forestales y cortes en carreteras importantes.
A pesar de los esfuerzos, muchos incendios continúan fuera de control en diferentes localidades como Ourense, Maceda, Samos, Vilariño de Conso, Montederramo y Vilardevós. Otros incendios están siendo controlados pero aún no han sido extinguidos en áreas como A Fonsagrada, A Estrada y Verín. Por otro lado, el incendio en Cartella ha sido finalmente extinguido.
Las autoridades, incluido el delegado del Gobierno Pedro Blanco y la conselleira do Medio Rural María José Gómez, están supervisando de cerca la situación desde el Centro de Coordinación Operativa (Cecop) de Ourense. La lucha contra los incendios forestales en Galicia continúa siendo una prioridad en medio de esta crisis medioambiental.
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