Un grupo de ocho personas se ha unido para combatir un incendio forestal que amenaza el Teixadal de Casaio, un bosque de tejos centenarios en la aldea de Casaio, en Carballeda de Valdeorras (Ourense). Los vecinos, desde el lunes, han estado organizados frente al fuego que se originó en las montañas de Trevinca y que ha avanzado hacia la frontera gallega con Zamora.
Tras una semana de ardua vigilancia, el incendio se ha acercado al río San Xil, lo que representa un peligro inminente para la aldea. Los residentes han estado atentos, temiendo que el fuego pueda cruzar hacia sus hogares. La situación se ha vuelto cada vez más crítica, con el incendio cobrando fuerza y abriendo frentes importantes.
Para prevenir que el fuego alcance la aldea, algunos vecinos se han desplazado hasta el río San Xil, donde han trabajado incansablemente para contener el avance de las llamas. La presencia de helicópteros descargando agua en la zona también ha sido clave en los esfuerzos por controlar la situación.
Uno de los mayores temores era la posible afectación al Teixadal de Casaio, un tesoro natural con tejos centenarios. Aunque el fuego finalmente ingresó en el bosque, se logró evitar daños extremos a los tejos, aunque la biodiversidad del monte ha sufrido las consecuencias con árboles y líquenes calcinados.
El sábado, un grupo de voluntarios, incluidos vecinos de A Veiga, se unieron para extinguir los últimos focos de fuego en el Teixadal. Gracias a sus esfuerzos, la zona quedó saneada, permitiendo que la atención se centre ahora en el frente principal del incendio.
La solidaridad y el trabajo en equipo han sido fundamentales en la lucha contra este desastre natural, con vecinos y voluntarios unidos para proteger su entorno y evitar mayores daños. La comunidad de Casaio sigue en alerta, dispuesta a combatir el fuego y preservar su hogar ante esta amenaza constante.
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